Metodología del Fútbol Formativo

COMO ENSEÑAR EL FÚTBOL

Es interesante aportar bases aplicables a la necesidad de profundizar en los aspectos metodológicos, dentro del fútbol formativo.

En concreto, procuramos la búsqueda de una coherencia interna entre los pilares básicos de todo proceso formativo: Objetivos – Contenidos – Metodología – Evaluación.

Es necesario desarrollar objetivos para cada etapa, de forma esquemática y manejable, como referencia de esta específica función formativa. Para conseguir los objetivos marcados en el proceso formativo, es necesaria una propuesta de Bloques de Contenido, aplicables al fútbol, en sus distintas etapas.

Los contenidos se deben interelacionar con las distintas materias y la edad. Y aparte de los Bloques clásicos en fútbol (Técnica, Táctica, Preparación física, Preparación psicológica, etc.), se deben considerar contenidos de otra naturaleza pero igualmente importantes, como los relacionados con la salud, con los contenidos reglamentarios, con el entorno del joven futbolista, con su formación integral.

Para fundamentar este proceso es necesario conocer y tener en cuenta las características de los jóvenes de estas etapas, desarrollado por categorías y edades,  en relación a los distintos aspectos: cognitivos, corporales, afectivos y actitudinales.

A nivel metodológico, en nuestra obra “Fútbol Formativo: aspectos metodológicos”,  abordamos lo siguiente:

1. Formas global y analítica: su aplicación al proceso enseñanza/aprendizaje de la técnica y la táctica del fútbol.

2. Bases para el proceso de enseñanza/aprendizaje de gestos técnico-tácticos y conductas táctico-técnicas

3. Enseñanza del fútbol: a) Basada en la técnica b) Basada en la táctica

En otros trabajos hemos analizado los siguientes aspectos:

a) estudio metodológico específico de la sesión de entrenamiento en fútbol base
b) proceso de evaluación para concretar: desde donde partimos, por donde vamos y si hemos llegado o no a nuestro destino.

INTRODUCCIÓN

El aprendizaje de la técnica y de la táctica del fútbol, al igual que en los demás deportes, está dentro del marco de debate de los métodos global y analítico.

El presente Capítulo pretende aportar al entrenador y referido al caso específico del fútbol, un resumen que contenga:

  • Clarificación de conceptos.
  • Estrategia en la práctica aplicable al aprendizaje de la técnica y la táctica en el fútbol.
  • El fútbol como habilidad abierta.
  • Edad y maduración para el aprendizaje.
  • Bases para el proceso enseñanza/aprendizaje de gestos técnico-tácticos y conductas táctico-técnicas del fútbol.

Es decir, pretendemos una documentación que facilite al entrenador una toma de posición en cuanto a estos temas y que al redactar los contenidos de los entrenamientos que tengan como objetivo enseñar/aprender el fútbol, disponga de información necesaria.

1. FORMAS GLOBAL Y MIXTA: SU APLICACIÓN AL PROCESO DE ENSEÑANZA/APRENDIZAJE DE LA TÉCNICA Y TÁCTICA DEL FÚTBOL

1.1. CLARIFICACIÓN DE CONCEPTOS

Se incluyen a continuación definiciones de los conceptos que se van a utilizar en el proceso de aprendizaje.

Elementos de la actividad

Los elementos de la actividad, son las formas en que se puede presentar una tarea: desde el ejercicio hasta la complejidad de un deporte (Pintor, 1987).

  • EJERCICIO: Es toda tarea, que siendo pura, pretende mejorar determinados aspectos concretos. No lleva implícito elementos lúdicos.
  • JUEGO SIMPLE: Aquella tarea que posee características lúdicas, pero con poca exigencia motriz, con reglas elementales y pocos participantes. Muchos ejercicios se pueden convertir en juegos simples, introduciendo un elemento lúdico. Juego Complejo: Igual que juego simple pero con más complejidad perceptivo-motriz, más participantes y reglas más complejas.
  • JUEGO PREDEPORTIVO: Juegos más cercanos al deporte, porque están estructurados como él, sin identificarse con ninguno en especial, pero su intención es eminentemente educativa.
  • DEPORTE/FÚTBOL: Siendo un juego, tiene carácter competitivo, reglas complejas e invariables y con una definida estructuración. De este modo saldría: Fútbol reducido, fútbol recreativo, fútbol de alto rendimiento.

Ejercicios: Los niños no disfrutan con ellos hasta los 11-12 años, cuando alcanzan una mayor madurez mental. Su objetivo fundamental es el de mejorar elementos técnicos. No obstante, es interesante señalar que algunos ejercicios son fácilmente transformables a formas jugadas. Todo consiste en introducir algún elemento lúdico, motivante, que atraiga la atención del niño; en este caso se podría desarrollar un poco antes de la citada edad. Por ejemplo, agregar un elementos competitivo como ¿cuantas veces somos capaces de hacer…? Esto amplia más aun el repertorio de actividades en iniciación al fútbol.

Juegos: El juego es el medio más importante en la iniciación deportiva, porque se adecua a las necesidades psicológicas del niño y ayuda al profesor-entrenador a ir transfiriendo las habilidades básicas en habilidades específicas.

El aspecto más importante que destacaríamos en la aplicación de juegos, es la participación de todos los jugadores. Hay que buscar todos los recursos didácticos que podamos para que nadie quede sin jugar y todos lo hagan sin esperar. Esto es una prioridad en iniciación deportiva.

1.2. ESTRATEGIA EN LA PRÁCTICA APLICABLE AL APRENDIZAJE DE LA TÉCNICA Y LA TÁCTICA EN FÚTBOL

(Resumen de lo expresado por Díaz Trillo, Sáenz-López y Tierra Orta, 1995).

Delgado Noguera, 1991, define estrategia en la práctica, como «la forma de presentar la actividad».

Tradicionalmente, en la didáctica se han utilizado los términos siguientes: Método analítico (o fraccionado) y método sintético o global.

  • Estrategia en la práctica global. Cuando presentamos la actividad de forma completa.
  • Estrategia en la práctica analítica. Cuando la tarea se puede descomponer en partes y se enseñan por separado.
  • Estrategia en la práctica mixta. Se combinan ambas estrategias global y analítica. Se presenta la actividad de forma global, después se realiza un ejercicio analítico que mejore una parte de la tarea, y al final se vuelve a la estrategia global.

Para estudiar la variantes que nos ofrecen las distintas estrategias en la práctica, con lo expuesto por Sáenz-López Buñuel, 1997, formamos los contenidos de los cuadros n.º 1 y 2.

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1.3. ARGUMENTOS A FAVOR Y EN CONTRA DE LOS DISTINTOS MÉTODOS

Bárbara Knapp, hizo en 1981, un importante trabajo sobre la habilidad en el deporte, que ha sido obra de frecuente referencia.

Por considerarlo de gran interés fundamentador, recogemos a continuación un breve resumen de lo analizado por Bárbara Knapp, formando el cuadro siguiente:

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Finalmente, Bárbara Knapp expresa:

«Después de todo lo expuesto, es posible resumir esta tan difícil cuestión del aprendizaje global y fraccionado diciendo que, mientras que no lleguemos a contar con datos experimentales sobre cada habilidad, probablemente sea mejor en lo que se refiere a las habilidades implicadas en la educación física y la recreación, comenzar con el método global, manteniendo a la vez libertad para, en un momento determinado y en el caso de un individuo concreto, centrarse en una parte que representa una dificultad y constituye un punto débil que impide la ejecución o el perfeccionamiento de la habilidad global».

1.4. EL FÚTBOL COMO HABILIDAD ABIERTA

Bárbara Knapp, 1981, modificando la definición dada por Guthrie, dice que habilidad es «la capacidad adquirida por aprendizaje, de producir resultados previstos con el máximo de certeza y, frecuentemente, con el mínimo dispendio de tiempo, de energía o de ambas cosas». Y continúa con lo siguiente:

HABILIDADES CERRADAS Y HABILIDADES ABIERTAS.

«– Habilidades cerradas son aquellas en las que intervienen condiciones previsibles. Son ajenas a las condiciones externas.

  – Habilidades abiertas, son las que han de adaptarse o bien a una serie impredecible de condiciones ambientales, o bien a una serie muy dificil, predecible o impredecible.
En el fútbol, el jugador puede tener unos buenos patrones motores, pero si no realiza la acción correcta en el momento oportuno, resultaría casi una inutilidad como jugador. Por tanto, en fútbol, lo más importante es una intuición de la situación. Es una habilidad abierta.

Las habilidades abiertas, como el fútbol, exigen que el individuo sea capaz de afrontar una gran variedad de situaciones y es prácticamente imposible que nadie pueda poseer todas las cualidades y habilidades del especialista teóricamente perfecto.
En los juegos de equipo, habría que prestar atención a los aspectos mentales de la actividad, ya que mientras mas habilidad tengan los jugadores, menor será, probablemente, el esfuerzo físico que habrán de hacer. El hecho de que Stanley Matthews fuera capaz de mantener su puesto en un equipo profesional de fútbol a los 46 años de edad, es en este sentido, una proeza comprensible».

1.5. EDAD Y MADURACIÓN PARA EL APRENDIZAJE

No es objeto del presente trabajo, entrar en un extenso estudio sobre edad y maduración, pero si recordar algunos criterios generales.

De nuevo siguiendo a Bárbara Knapp, 1981, exponemos parte de lo analizado por dicha autora, con relación a estos conceptos:

«La edad suficiente no viene determinada por la edad cronológica, sino por la edad fisiológica, es decir, por el grado de madurez alcanzado por el niño.

Si el niño ensaya una acción antes de tener la aptitud necesaria, puede verse frustrado hasta el punto de bloquear su proceso posterior. El tiempo empleado puede resultar perdido si se hace a una edad inapropiada.

Por otra parte, si no se emprende el ejercicio oportuno hasta bastante después de pasado el momento adecuado, puede que el niño encuentre muchas más dificultades para aprender esa acción concreta: Existen periodo “críticos” y el saber cuando se dan es de vital importancia, si se desea adquirir una habilidad determinada.

Cuando se trata de niños que participan en una organización de fútbol abierta a todos sin condicionantes alguno, el abanico de edades de maduración es amplio, por lo que sólo algunos iniciarán a tiempo su formación básica.

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La edad óptima para iniciar unas actividades concretas dependerá, no sólo del grado de maduración, sino de su edad cronológica y de las actividades que haya practicado desde que nació…

A los 9 o 10 años, se le despertará el interés por hacerlo bien en los deportes y juegos y llegar a ser un “primera clase”. Pero todavía le cuesta mantener su atención controlada, incluso durante el tiempo que dura un partido de fútbol.

Hacia los 11 años, cobran importancia la competición y los deportes de equipo. Al principio desea demostrar que él es mejor que otros niños y es probable que en un deporte de equipo, trate a todos los demás compañeros como adversarios suyos. Pero poco a poco aprende que no puede dominar al grupo y que ha de cooperar con él y limitar su papel dentro del equipo. Resulta difícil dejar que los niños dejen de ir todos a la vez detrás del balón. Y no es por egoísmo, o por falta de inteligencia, sino por falta de madurez. Todavía no han captado la idea de cooperación en equipo. Más adelante, la mayoría de los niños se convierten en buenos compañeros de equipo.

Es inútil y puede que incluso perjudicial, querer que un niño adquiera una habilidad, antes de haber madurado suficientemente».

2. BASES PARA EL PROCESO ENSEÑANZA/APRENDIZAJE DE GESTOS TÉCNICOS-TÁCTICOS Y CONDUCTAS TÁCTICO-TÉCNICAS DEL FÚTBOL

Hasta ahora nos hemos referido a la clarificación de conceptos: juego, ejercicio, tipos de estrategia en la práctica aplicada al aprendizaje de la técnica y la táctica en el fútbol, fútbol como habilidad abierta y edad y maduración.

Es decir, hemos tratado algunos planteamientos sobre criterios metodológicos aplicables a la especialidad, pero dado que sobre el proceso de aprendizaje del deporte en general, existen trabajos que facilitarán cualquier consulta fundamentadora al respecto, citamos a continuación a varios autores, que entre otros, han analizado en profundidad dicho proceso, referiéndose al deporte en general:

– Antón, Juan L. y López, Jesús; Blázquez, Domingo; Delgado, Miguel Angel; Ibáñez, Sergio; Knapp, Bárbara; Riera, Joan; Sáenz-López, Pedro; Santos, José Antonio y Viciana, Jesús.

Y sin llegar a un excesivo tratamiento del tema, incluimos algunos breves resúmenes de lo aportado individualmente por los autores citados, y en todo caso, en la bibliografía que se detalla al final de la obra mencionada “Fútbol Formativo: aspectos metodológicos”, aparecen referencias completas de sus obras, cuya consulta aconsejamos para quienes deseen ampliar lo analizado:

De Antón, Juan L. y de López, Jesús, 1989, en su trabajo «La formación y aprendizaje de la técnica y la táctica»:

«Partiendo de la base de que el contenido de la formación técnica en deportes de equipo está totalmente influenciado por las conductas de decisición en la elección de la técnica adecuada para solucionar situaciones complejas del juego, entendemos que en el aprendizaje de estas disciplinas deportivas la unidad de formación técnico-táctica es inseparable y debe ser tratada de forma conjunta».

«Una característica de la actividad en los deportes colectivos es que todas las acciones vienen determinada por la solución táctica. Esto se debe al sistema de relación que se da en el juego y que tiene más componentes: compañeros adversario, balón, objetivos a alcanzar (canasta, portería, etc.), terreno de juego en el que se integran todos los jugadores y con el que deben enfrentarse activa y constantemente…

La actividad deportiva se realiza siempre en cooperación directa (interacción) con los compañeros de juego y en oposición a los adversarios.»

De Delgado, Miguel Angel, 1991, en su obra «Los estilos de enseñanza en la Educación Física. Propuesta para una reforma de la enseñanza»:

Las estrategias en la práctica no son sólo las dos que hasta ahora hemos abordado, sino que existe una gran variedad y combinación con ellas. Podemos presentar un continuun en el que en ambos polos extremos tenemos la estrategia en la práctica global pura por un lado, y en el otro polo la estrategia en la práctica analítica pura.

El profesor, buen conocedor de la materia, podrá aplicar la estrategia en la práctica adecuada a cada situación y en función del propio proceso de aprendizaje del alumno.

Se podría decir que cada alumno exigiría una estrategia en la práctica individualizada».

De Ibáñez, Sergio, 1997, en su trabajo: «El proceso de formación técnico-táctico en la iniciación deportiva»: evolución histórica de la enseñanza de la técnica y la táctica, habla sobre la concepción integral en la enseñanza de los contenidos deportivos.

Algunos profesores/entrenadores con inquietudes formativas se dan cuenta de estas lagunas, buscando soluciones a las carencias que observamos. Así desarrollan situaciones técnicas específicas dentro del contexto del juego (táctica), y plantean propuestas tácticas en las que hacen hincapié en la correcta ejecución técnica.

Aparece así el concepto metodológico al que nos referimos, a la Formación Integral de los Contenidos Deportivos, desarrollándolos de forma conjunta y no de forma aislada como hasta ahora se venía realizando.

Los contenidos deportivos ya no se trabajan de forma aislada, sino integrados, atendiendo al mismo tiempo tanto la ejecución como al proceso de búsqueda de soluciones. Pero dentro de nuestro proceso metodológico existirán momentos en los que deberemos centrar nuestra atención sobre el gesto o sobre la conducta. Entendemos por tanto que los contenidos deportivos serán técnico-táctico, cuando prestemos una mayor atención a las ejecuciones motrices, y táctico-técnicos cuando nuestro interés se centre en las conductas motrices.

Con este criterio y apoyándonos en la idea de clasificar los contenidos deportivos en básicos y complejos para realizar un mejor tratamiento metodológico y progresivo, realizado por Pintor (1987), podríamos estructurar los contenidos deportivos en Gestos y Conductas:

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Para seguir una adecuada progresión, las actividades que se realicen serán habituales para el niño, complicándolas de forma paulatina hasta poder llegar a realizar algunas inhabituales, incluyendo habilidades genéricas y comunes de las prácticas deportivas para introducir poco a poco las específicas del deporte en cuestión, con planteamientos globales y generales en las actividades, realizando poco a poco situaciones más concretas, específicas y parciales del deporte, mas analíticas».

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2.1. PRÁCTICAS CON OPONENTES Y COMPAÑEROS

«…El aprendizaje de las tareas en las que intervienen otras personas no puede llevarse a cabo únicamente con contacto exclusivo con los objetos, sino que exige la presencia activa de los contrincantes y/o compañeros. Es imposible aprender a jugar a fútbol mediante la práctica individual con el balón y mediante lanzamientos a portería sin la oposición del contrario, aunque, lógicamente, una buena técnica en el control del balón y en el lanzamiento serán muy importantes en la competición, siempre que se integren en un contexto táctico, donde la situación y los desplazamientos de los compañeros y contrarios son determinantes.

…En los deportes con oposición y colaboración el aprendiz se relaciona con los objetos, con los compañeros y con más de un adversario, por lo que pueden aparecer niveles de relación de complejidad superior, ya que, por ejemplo, la relación entre dos oponentes puede depender de la situación de los compañeros y de otros contrincantes. El “dribling” en fútbol que básicamente es una tarea de oposición de uno contra uno, puede adquirir una nueva dimensión si las acciones de ambos contendientes son dependientes de la actuación de otro jugador, ya que el protagonista de la acción deberá estar pendiente de las de su oponente directo y del comportamiento de otros jugadores».

Finalmente y continuando con Riera, Joan, 1989, resumimos del «Epílogo» de su referenciada obra lo siguiente:

…«Todos nuestros esfuerzos serían vanos si se olvidaran tres aspectos fundamentales que resumen todas las principales ideas vertidas acerca de los procesos de aprendizaje y enseñanza:

En primer lugar, hemos reiterado que el aprendizaje de la técnica y la táctica suponen el establecimiento de nuevas formas de adaptación y de relación del deportista con el entorno específico de cada destreza deportiva. Por tanto, la conceptualización del aprendizaje como un proceso centrado en el aprendiz ha de sustituirse por un enfoque relacional, en el que la funcionalidad del aprendiz no puede analizarse con independencia de las propiedades del medio, de los instrumentos, de los objetos, compañeros y contrincantes.

En segundo lugar, el enseñante puede combinar infinidad de procedimientos para facilitar el aprendizaje. No hay una única solución ni un camino óptimo, ni una estrategia infalible a la que el enseñante pueda recurrir. La relatividad, la variedad, la adaptación y la riqueza de matices superan con creces las normas estrictas, los rígidos consejos y las recetas prefijadas. El proceso de enseñanza no puede reducirse a un número limitado de pasos estereotipados y repetitivos.

Finalmente, y no por ello menos importante ya que condiciona las anteriores afirmaciones, conviene recordar que el aprendiz es un ser creativo, que puede actuar con independencia de la intervención del profesor, y que puede influir y alterar cualquier propuesta de enseñanza. El aprendiz se relaciona global y unitariamente con las condiciones de la destreza… El que aprende es una persona, no un conjunto de articulaciones, músculos o sistemas mecánicos o biológicos.»

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2.2. OBSERVACIONES BASADAS EN EL TRABAJO PRÁCTICO CON JÓVENES FUTBOLISTAS

Aparte de que en la práctica es muy difícil determinar con claridad las partes y el todo, no podemos caer en el espejismo de que enseñando el fútbol exclusivamente de forma analítica, fraccionadamente, por partes, progresa más el aprendizaje, porque cuando esas partes ya dominadas, las pasamos a la acción total, se demuestran lagunas, puntos débiles y ciertamente, incapacidad para el juego real. En este punto conviene concretar, que en fútbol, «la parte es una división de la acción global y no de la acción motriz».

Hemos observado la existencia de “rellanos”, “puntos débiles”, en definitiva estancamiento, en jóvenes futbolistas inicialmente valorados con alto nivel de aptitud en cuanto a características psicofísicas requeridas para progresar en el fútbol y que dicho estancamiento pudiera ser debido, por lo menos en una buena parte, a una errónea aplicación de estrategia en la práctica.

  • Unas veces por excesiva frecuencia del trabajo analítico, y otras, por aplicación de ese trabajo analítico, fuera de tiempo con relación a la edad y maduración del joven.
  • En el otro extremo, la estrategia global, también suele ser aplicada con alarmante frecuencia (por comodidad y falta de organización del entrenamiento) en forma de simples «pachanguitas», es decir, juego colectivo complejo, improvisado y al que no se ha sabido incluir contenido formativo.

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En el fútbol la existencia de compañeros y adversarios, configuran un juego colectivo de cooperación y de oposición, y por ello, el proceso enseñanza/aprendizaje, tendrá concepción integral, llevando contenidos tanto de ejecución técnica, como sobre la conducta en cuanto a soluciones sobre el juego complejo. En los cuatro niveles: Benjamines, Alevines, Infantiles y Cadetes, la unidad de formación tendrá siempre composición técnico-táctica.

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Como resumen complementario al cuadro n.º 5, diremos lo siguiente:

El fútbol está incluido dentro de las llamadas “tareas complejas de baja organización”, por lo que son difíciles de abarcar en el proceso de enseñanza/aprendizaje.
Debe ser enseñado de forma global, pero las tareas son muy complejas para aplicar el tipo “global pura”.

En Benjamines (8 y 9 años) y Alevines (10 y 11 años), proponemos abarcar las progresiones de forma global, modificando la situación real para simplificarla y en segundo lugar polarizando la atención, para ir enseñando los gestos técnico-tácticos y conductas táctico-técnicas, llegando a la práctica global pura.

En Alevines, puede incluirse la forma mixta (global-analítica-global y variantes).

En Infantiles (12 y 13 años), aparte de las que se incluyen, creemos que el joven futbolista ya alcanzó la edad en la que acepta las características del trabajo analítico y podemos aplicarlo para completar el desarrollo ordenado y sistemático de todos los gestos técnicos-tácticos.

La estrategia en la práctica mixta, puede ser adecuada en este nivel infantil, para conseguir una ordenada progresión de las conductas tácticos-técnicas.

En esta etapa, son compatibles las formas: Analítica, Mixta y Global.

En Cadetes (14 y 15 años), las formas Analítica y Mixta, seguirán aplicándose, incluso en mayor porcentaje. La estrategia analítica podría ser aplicada para perfeccionar y afinar los gestos técnico-tácticos y la mixta para perfeccionar la formación del joven futbolista en cuanto a capacidad compleja del juego. En esta etapa, seguimos considerando compatibles las formas: Analítica, Mixta y Global.

Dentro de la responsabilidad del entrenador como enseñante de fútbol en las edades referidas, recordemos que,

«Las relaciones que mejor se retienen son las que primero se aprendieron, mientras que las que se establecieron en último lugar son las primeras en olvidarse» (Riera, 1989).

Es decir, los errores que cometamos en la iniciación obligaría a reeducar, a volver a formar deportivamente al joven, y este posterior proceso de formación, tendría una limitada eficacia.

En todo caso, las aplicaciones propuestas y cualquier otra que se incluyan, carecerán de rigideces, y tendrán como referencia de limitación y precaución, el joven futbolista y sus circunstancias: nivel psico-físico, su maduración, su edad fisiológica.

Con relación a la columna de «Contenidos», nos hemos inclinado por las denominaciones: Gestos y Conductas, en sus distintas formas, por considerarlas más clarificadoras.

Si a partir del cuadro n.º 5, entráramos en desarrollar las actividades correspondientes a esos contenidos, incluiríamos en cada nivel y con la debida progresión:

  • En cuanto a Gestos: Actividades, Juegos, Ejercicios, en los que sean dominantes las ejecuciones técnicas sobre la respuesta táctica.
  • En cuanto a Conductas: en esas Actividades, los Juegos y Ejercicios, tendrán como dominante la respuesta táctica sobre la Ejecución Técnica.

Y en los ambos casos, sin desequilibrar la acción formativa de ninguna de las dos materias.

Por tanto, el repertorio para una formación metodológica sería el mismo que se ha practicado habitualmente en fútbol, pero con la gran diferencia de presentarlos a través de actividades que incluyan los dos contenidos en un mismo trabajo: Ejecución Técnica y Respuesta Táctica, con predominio de uno de ellos, según objetivos.

2.3. ORIENTACIONES METODOLÓGICAS

Giménez Fuentes-Guerra y Sáenz López, en su obra “Aspectos teóricos y prácticos de la Iniciación al Baloncesto (Wanceulen Editorial- 2003), a modo de pautas que guíen la actuación de los entrenadores, ofrecen las siguientes orientaciones metodológicas, aplicables también al fútbol:

  • EVOLUCIONAR DE LO SIMPLE A LO COMPLEJO. Al principio de la sesión las actividades más simples, al final las más complejas. Igualmente debe ocurrir a medio y largo plazo, es decir, al comenzar el año realizaré más cantidad de actividades simples y, al terminarlo, más cantidad de complejas.
  • APRENDER JUGANDO. El medio a través del cual los niños aprenden es el juego. Debemos potenciar el juego frente al ejercicio analítico.
  • APRENDIZAJES SIGNIFICATIVOS. Para que los aprendizajes sean motivantes y se consigan con más eficacia, deben ser significativos para los niños, es decir, adecuados a sus intereses y a lo que ellos desean.
  • GLOBALIDAD. Al empezar y al terminar cualquier aprendizaje debe hacerse de forma global, al principio como familiarización y al final como transferencia a situación real.
  • INTERDISCIPLINARIEDAD. Las sesiones deben ser lo más integrales que nos permita nuestra capacidad. Es importante interrelacionar todos los contenidos del deporte través de actividades de oposición. En iniciación, podemos emplear otros deportes porque tendrán una transferencia positiva.
  • DESCUBRIMIENTO O MODELOS. Una habilidad podemos aprenderla imitando un modelo o descubriéndolo. Nosotros, como educadores, tenemos la “obligación” de plantear situaciones en las que provoquemos que los jugadores/as aprendan las habilidades por sí mismos, sin mostrarles el modelo. Es decir, utilizar la indagación más que la instrucción directa.
  • INDIVIDUALIZACIÓN. Cada niño es diferente, su personalidad o su ritmo de aprendizaje es distinto. Debemos respetarlos individualizando el proceso de enseñanza-aprendizaje. Logrando la máxima participación individual y ofreciendo situaciones en las que cada alumno/a desarrolle sus habilidades en función de su capacidad.
  • ADECUACIÓN DE MATERIALES Y NORMAS. Es imprescindible adaptar las reglas, instalaciones y materiales a las características de los niños.
  • ACTITUD DE PACIENCIA Y CLIMA FAVORABLE. Un ambiente positivo acelera el proceso de aprendizaje, por aumentar las ganas de aprender y por conseguir que los alumnos/as no tengan tensión por sus errores.
  • INFORMACIONES BREVES Y MUCHA PRÁCTICA. En la enseñanza del deporte, se aprende practicando y no escuchando “los discursos” de los entrenadores/as. Por tanto, hay que dar la información suficiente, pero sin abusar, ya que nada sustituye a la práctica.
  • FOMENTAR EL CONOCIMIENTO DE RESULTADOS INTERNO. Formando jugadores y jugadoras con capacidad de autoaprendizaje. Podemos hacerlo preguntándoles sobre su ejecución para que reflexionen internamente sobre como lo han hecho o cómo podrían mejorar, a través del conocimiento de resultados interrogativo.
  • UTILIZAR RECURSOS DIDÁCTICOS. La variedad y calidad de recursos diferencia a un entrenador experto y eficiente de otro novato y aburrido.
    Sería muy recomendable que al programar tuviéramos delante estas orientaciones para no olvidarnos de cumplirlas. De esta forma garantizaríamos un proceso de enseñanza-aprendizaje correcto.

3. ENSEÑANZA DEL FÚTBOL: a) BASADA EN LA TÉCNICA y  b) BASADA EN LA TÁCTICA

Para este apartado, nos centramos en lo expresado por Sáinz de Baranda, Llopis y Ortega en la obra, “Metodología global para el entrenamiento del portero de fútbol”, publicada por Wanceulen Editorial, en 2005, en relación a la iniciación deportiva a) basada en la técnica b) basada en la táctica:

3.1. INICIACIÓN DEPORTIVA BASADA EN LA TÉCNICA

La iniciación deportiva basada en la técnica hace énfasis en los “procedimientos de ejecución”. En líneas generales consiste en la creación en el futbolista de una amplia base técnica sobre la cual sustentar posteriormente el pensamiento o la intención táctica. Por tanto, se pretende, en un primer momento, la adquisición de habilidades (pase, regate, tiro, controles…) a partir de progresiones metodológicas, atendiendo al grado de complejidad/dificultad de los movimientos que permitan al jugador dominar un extenso abanico de acciones técnicas; las cuales, a medida que se dominan, se van introduciendo paulatinamente en contextos de juego más amplios (próximos a situaciones reales de competición) buscando la adaptación inteligente, a nivel individual y colectivo, a las diferentes situaciones de juego que se presentan en los entrenamientos y en la competición.

La justificación y argumentos a favor de una iniciación deportiva basada en la técnica son:

  1. Respeta el desarrollo evolutivo y las etapas sensibles en la formación del jugador, ya que en éste el desarrollo coordinativo (procedimientos de ejecución) precede en el tiempo a la maduración cognitiva (pensamiento táctico).
  2. Respeta el principio general de aprendizaje de “evolucionar de lo simple a lo complejo” ya que en esta etapa, para los jugadores, es más fácil la ejecución del movimiento que la comprensión de intencionalidades tácticas.
  3. Gracias al trabajo temprano de la técnica (correcta/eficaz ejecución de los gestos técnicos) se evita la adquisición/consolidación de vicios y defectos en la ejecución de las habilidades y movimientos específicos que posteriormente sería difícil y costoso subsanar.
  4. El gran volumen de entrenamiento encaminado a la mejora de la técnica que tiene lugar en las primeras etapas de iniciación, favorece la rápida automatización de los movimientos, lo cual implica que el jugador puede ejecutarlos al tiempo que centra su atención/concentración en otros elementos del juego (análisis de la situación, valoración de intenciones de compañeros y adversarios) lo que, sin duda, facilita la posterior adquisición del pensamiento táctico.
  5. Dado que la técnica (ejecución de movimientos) representa el soporte de la táctica (intenciones de actuación) y siendo, por tanto un factor limitante de ésta, convendrá que el jugador, en un principio, adquiera el dominio sobre un extenso repertorio de acciones técnicas que contribuirá directamente a ampliar el abanico disponible de soluciones tácticas.
  6. Posibilita en el joven futbolista un mayor número de experiencias y contactos con el balón (objetivo prioritario en dicha etapa) ya que esta estrategia no emplea de manera exclusiva métodos globales de enseñanza sino que combina éstos con otros de tipo más analítico en las que los jugadores situados individualmente, por parejas o tríos, obtienen numerosas vivencias de actuación sobre el balón.
  7. El temprano dominio técnico que posibilita esta estrategia permite o favorece el entrenamiento de los aspectos tácticos y de la condición física por medio de “estímulos técnicos específicos”, lo que revierte en una mayor rentabilización del tiempo disponible para la preparación de los jugadores.

Esta propuesta de intervención se basa en las teorías de aprendizaje conductistas y en la utilización de tareas analíticas. La característica principal se centra en presentar una acción del juego aislándola del mismo, de forma que sólo tiene en cuenta alguno de los elementos que intervienen en la competición (fundamentalmente el balón). El jugador aprenderá, por tanto, aspectos parciales y aislados sin un sentido de globalidad cercano a la realidad del juego (Castillo, 2003).

El entrenador dicta al jugador lo que debe hacer, le da las soluciones y las hace repetir para alcanzar la perfección, trabajando a corto plazo. El jugador se limita, simplemente, a ejecutar el pensamiento del entrenador por lo que es éste el que hace la “lectura del juego” a sus jugadores (Yagüe, 1997). El proceso que se sigue normalmente a la hora de proponer una tarea es el siguiente:

  • El entrenador explica y demuestra la acción técnica a trabajar o los movimientos tácticos a realizar.
  • Suscita la copia del modelo.
  • Solicita la comprensión del jugador.

Para Wein (1995) las ventajas de la utilización de las tareas analíticas son:

  • Permite la mejora de objetivos y el perfeccionamiento de aspectos muy concretos.
  • Se logra más fácilmente un elevado número de repeticiones de dicho objetivo, siempre que se aplique correctamente.
  • Permite el trabajo de las habilidades visuales del portero.

Sin embargo, presenta también una serie de inconvenientes:

  • Sólo incide en una de las múltiples posibilidades con las que se puede manifestar una acción, sea técnica, táctica o física.
  • Las mejoras obtenidas no se manifiestan en su totalidad ya que en la competición se ven condicionadas por la presencia de compañeros y adversarios, que no han sido tenidas en cuenta en el entrenamiento, por lo que existen escasas posibilidades de transferir el aprendizaje técnico a la situación real de juego.
  • Será difícil mantener la motivación, el interés y la capacidad volitiva (capacidad de superación, lucha, agresividad, etc.) del jugador durante un tiempo prolongado cuando se dedica la mayor parte del entrenamiento a la práctica de situaciones aisladas, a menudo, sin intervención de un contrario y sin el estímulo de la rivalidad entre los oponentes.
  • Sólo incide en el mecanismo de ejecución, dejando a un lado el meca­nismo de percepción y el de decisión, ya que se suelen presen­tar situaciones estables y en todo momento el jugador debe realizar acciones previstas y conocidas de antemano.
  • Se estimula la dependencia del jugador hacia el entrenador, ya que este último es el que plantea las soluciones y las progresiones a realizar, lo que impedirá a muchos jugadores entender el juego en sus aspectos más básicos.

Según Wein (2004), quizás este método ha sido y es utilizado por muchos por ser menos exigente para el entrenador, ya que es mucho más fácil ensayar, demostrar, explicar y evaluar técnicas en situaciones estrictamente controladas y previsibles, que enseñar otros aspectos de igual importancia, como pueden ser la visión de juego, la anticipación, el entendimiento con un compañero, la toma de decisiones correctas, la capacidad de adaptarse constantemente a la nueva situación de juego, etc.

3.2. INICIACIÓN DEPORTIVA BASADA EN LA TÁCTICA

La iniciación deportiva basada en la táctica hace énfasis en los procesos de percepción y toma de decisión, sin olvidar el de ejecución, planteando un modelo de enseñanza-aprendizaje de carácter global. Este aspecto consiste en desarrollar en el futbolista el pensamiento táctico para, posteriormente, ir puliendo la ejecución de los gestos técnicos.

Como indica Méndez (1999) este enfoque contempla la técnica deportiva como un medio para realizar las acciones tácticas por lo que su enseñanza no se comprende como un objetivo en sí mismo, sino como solución motriz a un problema contextual. Inicialmente, en el proceso de enseñanza-aprendizaje se aplicarán técnicas de enseñanza poco directivas, mediante la indagación o búsqueda, a partir de juegos modificados y de la resolución de problemas contextuales que se generan, favoreciendo la capacidad para aprender a actuar (Contreras, 1998).

La estrategia de la iniciación deportiva basada en la táctica orienta el proceso de entrenamiento desde la óptica global del juego, buscando en un principio que el joven jugador asimile conceptos, ideas, procedimientos tácticos genéricos (ataque, defensa, cooperación, oposición, ayuda, etc.) a través del planteamiento de juegos amplios para, posteriormente, y de forma paralela, ir afinando y/o corrigiendo los procedimientos de ejecución, al tiempo que se plantean situaciones más reales de competición con el fin de que el jugador adquiera experiencias y conocimientos sobre aspectos tácticos individuales y colectivos más específicos (coberturas, relevos, desdoblamientos, permutas, etc.).

La justificación y argumentos a favor de una iniciación deportiva basada en la táctica son:

  1. El fútbol se entiende como un “deporte de situación” debido a que la dinámica del juego viene caracterizada por situaciones continuamente cambiantes y por la gran incertidumbre que ocasionan la actuación de adversarios, compañeros, trayectorias que describe el balón, inestabilidad del medio, etc. Esta realidad elimina la posibilidad de emitir por parte del jugador respuestas estereotipadas y hace necesaria una constante toma de decisiones individuales y colectivas para adaptar la actuación del jugador-equipo a las necesidades concretas de cada momento.
  2. En las edades de iniciación deportiva el principal estímulo que mueve al niño a practicar un deporte es la búsqueda de diversión en el entretenimiento; el juego global y las situaciones reales de juego representan actividades mucho más atrayentes y motivantes que las tareas de repetición (de orientación más analítica) que le resultarán más monótonas.
  3. La iniciación deportiva basada en la táctica posibilita que los jugadores desde sus primeros contactos con la actividad adquieran unas ideas claras sobre la lógica del juego que caracteriza la práctica del fútbol por medio de tareas globales que reproducen en gran medida las situaciones que el jugador se va a encontrar en los partidos, en las que existe una mayor proximidad y similitud con el juego real al que se pretende llegar; de esta forma se favorece la transferencia positiva hacia dichas situaciones reales de competición.
  4. Estimula las relaciones entre los integrantes del grupo (cooperación entre compañeros y oposición frente a adversarios), potenciando el sentimiento de grupo y la idea de colectividad que debe presidir la práctica de este deporte.
  5. Desarrolla los aspectos tácticos con el fin de crear unos cimientos y/o referencias de actuación individual y colectiva sobre los cuales sustentar futuros perfeccionamientos de la ejecución técnica. Atiende también al respeto de un principio básico de progresión en la enseñanza como es el de que primero los jugadores han de conocer qué es lo que deben hacer (intenciones tácticas) para posteriormente enseñarles cómo lo deben hacer (acciones técnicas).
  6. El trabajo de los elementos tácticos con anterioridad al desarrollo de las formas de ejecución impide la especialización temprana de jugadores en funciones y puestos específicos según su grado de habilidad o nivel de dominio técnico, facilitando de esta forma que el joven futbolista obtenga experiencias de juego en todas las demarcaciones, permitiéndole un mejor y mayor conocimiento del tipo de actividad que se desarrolla en el juego en general, y en cada una de ellas en particular.

Esta propuesta de intervención se basa en las teorías de aprendizaje cognitivas y los métodos activos y, por lo tanto, en la utilización de tareas globales. La característica principal se centra en presentar una situación del juego en la que intervienen todos sus elementos (balón, compañeros y adversarios). Desde un primer momento se intentará situar al jugador ante el máximo número de vivencias y experiencias diferentes desde el propio juego, incitándolo a interpretar y adaptar sus respuestas continuamente, puesto que nunca se repiten situaciones motrices idénticas (Castillo, 2003).

Blázquez (1995), partidario de los métodos activos, a modo de síntesis, describe los principios esenciales de esta concepción metodológica:

  • Partir de la totalidad y no de las partes. En el caso de los deportes de equipo, y del fútbol en particular, partir de la actividad total del grupo, considerándolo no como una suma de jugadores sino como un conjunto estructurado con vista a la realización de un proyecto común.
  • Partir de la situación real o de juego. Es durante la propia competición donde surgen las verdaderas dificultades. El partido es el motor esencial que obligará a los jugadores implicados a buscar las soluciones adecuadas.
  • El entrenador deberá situar al jugador, de forma individual o grupal, ante situaciones problema que partan del propio juego.
  • Las acciones técnicas corresponden a un comportamiento grupal. La técnica debe ser deducida y adaptada a partir de la situación de competición y corresponderá a su nivel, no pretendiendo alcanzar únicamente respuestas estereotipadas.

En un principio, mediante la utilización de esta metodología, el entrenador no solamente trabaja los desplazamientos y las acciones técnicas sino también los procesos mentales que permitan al jugador solucionar las dificultades generadas por los adversarios y las reglas del juego, así como para colaborar con los compañeros en esta solución (Yagüe, 1997).

Para Wein (1995) las ventajas de la utilización de las tareas globales son:

  • Se trabajan simultáneamente aspectos técnicos, tácticos, físicos e incluso psicológicos, de una manera integrada como luego son solicitadas en competición.
  • Al incluir todos los elementos del juego, la mejora obtenida en el entrenamiento se refleja más rápidamente en la competición, por lo que se consigue una transferencia positiva del entrenamiento a la competición.
  • Se consigue un gran nivel de motivación en los jugadores.
  • Se desarrolla al máximo el mecanismo de percepción ya que las situaciones que se van a presentar son imprevisibles, por lo que será necesario que el jugador perciba rápida y correctamente las continuas variaciones producidas por el movimiento del balón, compañeros y adversarios.
  • Se desarrolla al máximo el mecanismo de decisión, debido a que tras percibir los estímulos que modifican las situaciones del juego, se hace necesario que el jugador realice un análisis y decida como la va a resolver.
  • Se desarrolla el mecanismo de ejecución con un sentido táctico, aplicando el gesto técnico según la situación de juego.
  • Se estimula el desarrollo de jugadores creativos, ya que este último es el que debe plantear las soluciones y las progresiones a realizar.

Como inconveniente de la utilización de tareas globales, los diferentes autores plantean que no se incide en aspectos tan concretos como en las analíticas, sin embargo, desde nuestro punto de vista creemos que este aspecto si puede ser desarrollado mediante la utilización del método global, aunque será necesario que el entrenador domine la utilización y manipulación de las herramientas de las que dispone, para focalizar el trabajo en un aspecto concreto que posibilite que el objetivo planteado se lleve a cabo.

Sin embargo, ninguna de estas dos estrategias debe entenderse como un posicionamiento “puro” o “extremo” ya que la planificación y el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje puede beneficiarse de las dos vertientes. Además, no se debe caer en el error de pensar que plantear tareas globales en los entrenamientos va a ser suficiente para el correcto desarrollo del jugador, ya que se puede estar jugando un 4x4 con el objetivo de mejorar el golpeo de cabeza y tener a 2 jugadores que casi no tocan el balón y observar que no se realiza ningún remate de cabeza, por lo tanto los jugadores no se estarán beneficiando del método global ya que no se está cumpliendo el objetivo.

Por ello, el entrenador además de plantear los objetivos a desarrollar en cada etapa, debe diseñar y analizar cuidadosamente las tareas antes de ponerlas en práctica, para garantizar que van a incidir sobre el/los aspecto/s a desarrollar y no otros y, en cada sesión valorar si con las tareas seleccionadas se cumplen los objetivos, modificando si es necesario la dificultad de la tarea, bien con una variante o bien proponiendo una nueva tarea.

Además, si entre otras cosas, el proceso de iniciación deportiva implica, por una parte, el desarrollo progresivo del pensamiento táctico para resolver los problemas que surgen durante el juego al tratar de alcanzar el objetivo (¿qué hacer?, ¿para qué?) por la otra, también supone el desarrollo paulatino de la capacidad de realizar las acciones elegidas (¿cómo hacerlo?) de manera cada vez más eficiente. El entrenador, independientemente de la intervención didáctica utilizada debe hacer comprender al jugador y al portero el sentido y la finalidad de lo que aprenden para darle un valor funcional, con el objetivo de que el jugador pueda ser autónomo y autosuficiente.

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Copyright: A. Wanceulen Ferrer, José F. Wanceulen Moreno y A. Wanceulen Moreno. Editorial Wanceulen (2016). Reservados todos los derechos.