Dirección de Equipo en el Fútbol Formativo

LA DIRECCIÓN DE EQUIPO EN EL FÚTBOL FORMATIVO

En el Fútbol Formativo, los objetivos de todo el proceso, están focalizados en los intereses del joven. Se trata de ofrecerle actividades que le ayuden a su formación integral y que le motiven hacia una práctica deportiva continuada.

En base a la forma en que el entrenador lleve la dirección del grupo, así se propiciarán las respuestas individuales y colectivas de sus componentes, tanto en relación a la actitud ante el proceso formativo como en el posible abandono de la actividad. El entrenador buscará conseguir que el joven aporte lo mejor de si mismo, en beneficio de su propia formación.

El entrenador de las etapas de Fútbol Formativo, aparte de las necesarias características personales y el nivel adecuado de preparación específica, tiene que actuar equilibrando las finalidades educativas con las intensidades competitivas, pero dando prioridad a los intereses del joven y estos, aportarán su mejor actitud en entrenamientos y competiciones.

I. EL EQUIPO: SU ORGANIZACIÓN INTERNA Y SU COHESIÓN

1. La organización interna del equipo de fútbol (1)

El equipo de fútbol es un grupo de estructura organizada, que busca objetivos comunes tanto en el plano de rendimiento como en el de las vivencias de sus participantes, existiendo una distribución de roles que concreta las funciones de cada uno de ellos.

El equipo puede funcionar mediante dos tipos de estructuras organizativas y de filosofía opuesta:

a) Estructura autocrática

  • Se basa en que los objetivos, roles y valoración, corresponden al entrenador. Pueden observarse tres modos de reacciones afectivas:
    – Hostilidad – Apatía – Sumisión.
  • La actitud autoritaria del entrenador puede favorecer la dependencia, revela inmadurez en el jugador y hace necesario la normalización de esa personalidad.

b) Estructura democrática

  • La toma de decisiones, la determinación de objetivos, y el reparto de los roles, corresponden a una comisión representativa del equipo y una comisión técnica.
  • El entrenador puede actuar como coordinador y como mediador natural entre los distintos intereses, buscando en la relación colectiva una respuesta de amistad, confianza y progreso.
  • Esta estructura, permite participar con autonomía en la interdependencia. Necesita de cierto nivel de madurez intelectual y afectiva.

En ambos tipos de estructura es necesario una adecuada organización del trabajo y de su división por funciones.

Con relación a un funcionamiento del equipo basado en la sumisión y la obediencia absoluta de los jugadores a todo lo que determine el entrenador, se produce generalente, en caso de participantes inmaduros o que lo aceptan por beneficios materiales.

2. Actitud relacional entre los jugadores del equipo

Las expectativas de los jugadores dentro de su equipo, tienen relación con la cohesión afectiva. Si están satisfechos en el clima afectivo, buscarán con entusiasmo un refuerzo del potencial técnico y en el caso de que el clima afectivo esté deteriorado, expresarán una mayor necesidad de mejora en las relaciones humanas.

Ésta es una reflexión de sentido general, que cobra una especial acentuación en las etapas de Fútbol Formativo, en las que es necesario tener siempre controlado un adecuado clima afectivo, en beneficio de potenciar las posibilidades de logro de las finalidades educativas.

Si existe una relación entre los jugadores de un equipo, basada en la amistad, el afecto, la confianza, el respeto de intereses… los objetivos que se marquen al grupo serán más fácil de conseguir.

3. La relación entre el entrenador y los jugadores

El entrenador que mantenga una alta y actualizada formación profesional, estará en la mejor situación para dirigir a su equipo en la consecución de objetivos. Creemos que de basar el fundamento de la eficacia de su equipo, en los vínculos afectivos con los jugadores y con los demás participantes.

Además, será conveniente tener en cuenta las siguientes reflexiones:

  • Es frecuente que el entrenador se centre en la mejora de las capacidades físicas y técnico-tácticas de sus jugadores, sin entrar en ningún proceso que aporte a cada individuo conceptos de responsabilidad autónoma. De este modo, la participación del jugador puede que sea exitosa, pero solo mientras actúe protegido por su entrenador, pero no en su ausencia, en la que se muestra vulnerable.
  • El exceso de seguridad y protección al jugador, puede mermar su creatividad, ya que esta necesita de confianza y libertad.
  • A veces, el entrenador tratando de controlar todas las opciones de éxito, impone sus criterios sin aceptar consenso alguno.
  • El proceso hacia la responsabilidad autónoma exige el importante soporte de la confianza y el entrenador tiene que asumir de modo natural y sin conflictos que la confianza incluye la aceptación de riesgos técnico-tácticos y los posibles errores de los jugadores.

II. LA MOTIVACIÓN Y SU INFLUENCIA EN EL PROCESO FORMATIVO Y EN EL RENDIMIENTO EN FÚTBOL

Partiendo de la idea de que tanto en Fútbol Formativo como en fútbol de alto rendimiento, los jóvenes e igualmente los participantes adultos, no llegan a poner en actividad todo el potencial de sus capacidades, es importante aplicar una inteligente acción motivadora para que los deportistas aporten el total de esas potencialidades.

Es necesario que el entrenador realice una actuación individualizada, basada en el conocimiento personal de cada jugador y de sus necesidades específicas, de forma que este participe con total motivación y colabore tanto en su propio proceso formativo como en los éxitos del equipo.

En fútbol, también tiene aplicación el principio de que tanto los procesos formativos como el rendimiento, tienden a evolucionar referenciándose en las expectativas concurrentes.

Es decir, el entrenador tendrá en cuenta que el futbolista se motiva y tiende a esforzarse si se le aporta confianza y expectativas elevadas y optimistas y que, en caso contrario, tiende a participar sin ilusión y con insuficiente esfuerzo.

Y entre las personas que pueden propiciar esa necesaria motivación, el entrenador ocupa una posición especial.

III. EL CLIMA MOTIVADOR DEL EQUIPO (2)

La motivación es la intensidad conductual, la fuerza impulsora de la conducta con la que el jugador participa en entrenamientos, competiciones y otras actividades, para intentar conseguir los objetivos formativos.

La motivación es determinante en nuestros éxitos y en nuestros fracasos, ya que influye en la intensidad con que utilizamos nuestras capacidades.

Básicamente se pueden distinguir dos tipos de clima motivador: el orientado a la tarea y el orientado al ego.

  • Clima motivador orientado a la tarea: se recompensa el esfuerzo, los jugadores son animados por el entrenador, y cada jugador tiene un papel importante en el equipo.
  • Clima motivador orientado al ego (rendimiento): los compañeros tratan de superarse unos a otros, son sancionados si cometen errores, y sólo se reconoce a los mejores jugadores.

En las etapas de iniciación el entrenador deberá orientar el clima motivador a la tarea controlando los siguientes aspectos:

  • Enfatizar el proceso de aprendizaje y restar importancia al resultado.
  • Fomentar el uso de estrategias efectivas de aprendizaje y práctica de las habilidades deportivas para proporcionar mayor satisfacción y diversión a los deportistas.
  • Establecer metas a corto plazo y evaluar por el esfuerzo y la mejora, y nunca por los resultados.

IV. APTITUDES PARA LA COMUNICACIÓN ENTRENADOR/JUGADOR

Es un factor importante la capacidad de comunicación del entrenador con los jugadores, el nivel de relación que logra con todos y cada uno de ellos.

Sus habilidades sociales y su esfuerzo en aplicarlas positivamente a los jugadores, facilitarán que en el entorno de su equipo destaque un ambiente satisfactorio desde el que acometer proyectos comunes que puedan ser exitosos.

Mientras que el entrenador de fútbol para el alto rendimiento, actúa y comunica a sus jugadores en un entorno competitivo y forzando hacia el éxito, el entrenador de fútbol formativo, se comunica y se relaciona con sus jóvenes futbolistas en un entorno de base educativa/recreativa. Ambos tienen en común, la búsqueda de la confianza de sus jugadores y la aportación de un liderazgo natural.

1. Facultades para la comunicación (3)

Es importante dar valor adecuado a las aptitudes del entrenador en cuanto al concepto comunicación, dentro de sus relaciones en el fútbol, tanto internas como externas. Esas aptitudes le ayudarán en sus funciones habituales. Incluimos a continuación algunas de esas aptitudes:

a) Desarrollar credibilidad cuando comunique

Su credibilidad puede ser el factor mas importante individualmente considerado, en la comunicación efectiva con sus jugadores. Al principio, sus jóvenes jugadores le otorgarán abundante credibilidad porque desempeña el prestigioso papel del entrenador. Pero en adelante, le corresponde mantener o aumentar esa credibilidad mediante:

  • Ser un buen conocedor del fútbol y aportar un estilo cooperador.
  • Ser fiable, claro y coherente en sus actos.
  • Irradiar cordialidad, amistad, aceptación y empatía.
  • Ser dinámico, espontáneo y abierto.

b) Comunicar con enfoque positivo
c) Transmitir mensajes ricos en información
d) Comunicar con coherencia
e) Aprender a escuchar
f) Mejorar su comunicación no verbal

V. RESUMEN: DIRECCIÓN DE EQUIPO PARA ENSEÑAR A COMPETIR ADECUADAMENTE

Así mismo, la correcta Dirección de Equipos de Fútbol Base y Élite, debería llevar implícito los principios que describimos en la FILOSOFÍA DEL PROCESO FORMATIVO.

Consideramos que es totalmente compatible una Dirección de Equipo y de Grupo que fomente tanto la intensidad y el esfuerzo como el desarrollo de conceptos lúdicos, de aprendizaje, ya que ambos transmiten valores importantes para el joven deportista y su aplicación al resto de actividades que desarrollará en su vida.

Dirigir un equipo para Enseñarlo a Competir, es unos de los conceptos más desvirtuados actualmente en el Fútbol Base y que generan mayor confusión.

Es totalmente compatible competir con máxima intensidad y esfuerzo en búsqueda de la victoria y al mismo tiempo enseñar al joven a disfrutar del mismo.

En la competición, el niño y el joven, deben asumir el resultado de la actividad competitiva con el equilibrio adecuado, aceptando la derrota y superioridad del rival como un parte del juego y asimilando la victoria de forma equilibrada sin valoraciones exacerbadas y desequilibradas, fomentando en ambos casos que la competición no es más que un medio de evaluación o testeo de la labor que estamos realizando.

Hay que enseñar a disfrutar del proceso, no exclusivamente del resultado. Y aunque algunos lo entiendan como difícil, es totalmente posible y real COMPETIR Y SER FELIZ POR EL ESFUERZO REALIZADO Y LA PARTICIPACIÓN.

Competir adecuadamente SI, Competir con el habitual “vale todo” NO.

La enseñanza de actuaciones honradas y respuestas lógicas y equilibradas ante los resultados naturales de una competición, implicará la enseñanza de intensos valores y fomentará la aportación de adultos equilibrados a la sociedad y el adecuado desarrollo racional de la misma. 

VI. Bibliografía consultada:

(1). Chappuis, Raymond y Thomas, Raymond (1989). El equipo deportivo. Ediciones Paidós. Barcelona,

(2). Paterna, Antonio M. (2006), Psicología aplicada al deporte (en Torres, César, coordinador de La formación del educador de baloncesto. Bloque común) Wanceulen Editorial. Sevilla.

(3). Martens, R. y otros (1989). El Entrenador. Hispano Europea. Barcelona.

(4). Jiménez, Sergio y Lorenzo, Alberto (2009), La formación de los entrenadores de baloncesto. Wanceulen Editorial. Sevilla.

(5). Wanceulen, Antonio y otros. (2011). Organización del fútbol formativo: en un club de élite. Wanceulen Editorial. Sevilla.

Actualmente estamos elaborando la nueva versión del Método Wanceulen, de Fútbol Formativo, para su edición en formato libro de papel, libro electrónico y Curso On Line, que estarán previsiblemente a disposición de nuestros amigos y lectores, dentro de pocos meses.

Copyright: A. Wanceulen Ferrer, José F. Wanceulen Moreno y A. Wanceulen Moreno. Editorial Wanceulen (2016). Reservados todos los derechos.